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Miomas uterinos, frecuentes y benignos

Los miomas uterinos son tumores benignos que provienen de las fibras musculares del útero. Aunque se desconocen sus causas, los expertos señalan que existe un componente genético familiar y que dependen de hormonas sexuales femeninas. Así, aparecen durante la edad reproductiva de las mujeres, pueden aumentar su tamaño en el embarazo y regresan con la menopausia. No suelen desarrollarse antes de los 20 años y la mayoría se diagnostican entre los 35 y los 50 años.

Su presencia es muy frecuente y aproximadamente una de cada tres mujeres presenta algún tipo de mioma uterino. No sólo son los tumores más habituales del aparato ginecológico, sino que probablemente sean los más frecuentes de la especie humana. Asimismo,  la mitad de ellos son asintomáticos y se encuentran en exploraciones rutinarias o en ecografías por otras razones. De hecho, su sintomatología depende básicamente de la localización y tamaño del tumor. El más habitual de todos es la alteración menstrual, más frecuente en forma de hipermenorrea (aumento de la cantidad de la regla) o metrorragias (sangrado continuo). El segundo síntoma que se repite con mayor frecuencia es el dolor pélvico crónico, apareciendo crisis de dolor agudo en relación con posibles complicaciones como torsión y necrosis –muerte de tejido– por falta de aporte de sangre o por compresión de la vía urinaria. De una manera menos habitual se relaciona con la esterilidad de las mujeres.

Cabe resaltar también que cuando estos miomas coexisten con el embarazo pueden crecer y excepcionalmente asociarse a abortos, desprendimientos de placenta, amenazas de parto prematuro o cesáreas porque impiden la salida del feto.

Peligro de anemia

Los especialistas recomendamos acudir de manera urgente a consulta cuando las pacientes detecten alguna alteración en la menstruación o fuertes dolores en esa zona. Además, también se suelen diagnosticar en las revisiones rutinarias anuales. Hay que acudir al ginecólogo ante la menor duda y no descuidar las revisiones periódicas. En cuanto a la duda más frecuente de las mujeres que acuden a consulta por este motivo suele ser cuál es el momento de operarse , si es que hay que hacerlo y el principal temor para ellas es perder el útero.

El diagnóstico de estos tumores es relativamente fácil a partir de un tamaño comprendido entre 5 milímetros y 1 centímetro con ecografías y de 4 a 5 centímetros con exploración manual. En general, al ser una patología benigna, el tratamiento no suele dar graves problemas, pero en algunos casos la falta de asistencia al ginecólogo acarrea anemias crónicas originadas por el aumento de sangrado durante la regla.

Por último, conviene resaltar que se ha producido un gran avance en este campo de la medicina con tratamientos que pueden disminuir la cantidad de la regla. A su vez,  en el quirófano se dispone hoy en día de la suficiente tecnología y experiencia en vía cirugía abierta, laparoscópica o histeroscópica como para plantear el tratamiento más adecuado en cada caso.

Miomas uterinos, frecuentes y benignos
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