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cáncer de cuello uterino

Cáncer de cuello uterino: la clave está en la prevención

No cabe duda de que la incidencia del cáncer de cuello uterino (cérvix uterino) ha disminuido mucho desde la generalización de los métodos de cribado y diagnóstico precoz.

Aunque a nivel mundial se sitúa en segundo lugar en incidencia en mujeres tras el cáncer de mama, en Europa desciende al cuarto puesto, con una tasa de 12 por 100.000 mujeres/año. Según los especialistas, puede aparecer a cualquier edad, pero su diagnóstico encuentra una mayor incidencia en la franja entre los 40-50 años.

El cáncer de cuello de útero es el primer cáncer humano en el que se ha descubierto que es necesaria la infección por un virus, el virus del papiloma humano (VPH). Éste es promotor de oncogenes, cuyo ADN se demuestra en casi todos los casos de este tipo de cáncer.

Cáncer de cérvix y relaciones sexuales

Este virus se adquiere por vía sexual por lo que tienen un mayor riesgo de padecer cáncer de cuello uterino aquellas mujeres portadoras de una infección por VPH (aunque no todos los tipos) y aquéllas con múltiples parejas sexuales. Asimismo, el tabaco parece potenciar los efectos dañinos del ADN del VPH.

En la mayoría de los casos el cáncer permanece asintomático hasta que es ya invasor, momento en el que la manifestación clínica más común es la hemorragia genital. Puede también aparecer un flujo vaginal anormal y, en las fases finales de la enfermedad, suele aparecer dolor pélvico y manifestaciones por daño de órganos vecinos (emisión de sangre por la orina, pérdida de heces, etc.).

Prevención del cáncer de cuello de útero

Los métodos de cribado (citología) se han demostrado fundamentales para la prevención y diagnóstico precoz del cáncer de cuello de útero, consiguiendo la detección a tiempo de la gran mayoría de los casos; ello ha conducido a una reducción del 75% en la mortalidad por esta cáncer.

Por ello, las campañas de prevención con revisiones periódicas ginecológicas son actualmente el mejor método para conseguir este objetivo.

Lo ideal es detectarlo en fase de lesión precancerosa, situación que es tratable y casi siempre curable. La prevención se realiza mediante citología vaginal sistemática, especialmente a mujeres de riesgo. La citología detecta más del 90% de las lesiones precancerosas en fase precoz.  Además, en los últimos años, se ha introducido la detección y tipificación del VPH como método complementario en mujeres de riesgo, técnica que cambiará las pautas de prevención en un futuro cercano.

Hace más de 10 años se introdujo la vacunación sistemática contra el VPH de todas las niñas de 12-13 años, para la inmunización contra este virus antes de las relaciones sexuales y así evitar la aparición del cáncer de cuello de útero. Dicha vacunación puede también encontrar sentido en mujeres de más edad, debiendo consultar su indicación a su ginecólogo.

Cáncer de cuello uterino: tratamiento

Los dos métodos fundamentales de tratamiento del cáncer de cuello de útero utilizados son la cirugía y la radioterapia. La primera de ellas se utiliza por la necesidad de extirpar el tumor con amplia resección de tejido sano alrededor. Se puede realizar por vía vaginal o abdominal. Con el avance del tratamiento de la radioterapia y la quimio-radioterapia, la indicación quirúrgica actual con fines curativos ha quedado reducida a las fases iniciales.

En concreto, la radioterapia puede administrarse por vía externa y braquiterapia (transvaginal o transperineal) y tiene la ventaja de que puede utilizarse en todas las fases de la enfermedad. La quimioterapia está reservada, en principio, para algunos casos ya avanzados con el objetivo de disminuir las metástasis a distancia y suele combinarse con la radioterapia. Su administración previa a la cirugía o radioterapia puede también utilizarse para disminuir el tumor y ha adquirido cierto auge en la actualidad.

¿VPH igual a cáncer de cuello de útero?

Si se es portadora de infección por VPH, hay que tener en cuenta que la mayoría de infecciones son transitorias y no todos los tipos de VPH son oncogénicos, es decir, potencialmente causantes de cáncer. Lo más frecuente es que el virus llegue a desaparecer y que las lesiones que produce no evolucionen a cáncer. Pero también es necesario recalcar que, desde la infección por VPH hasta el desarrollo de una lesión de alto grado pueden pasar hasta 15 años.

Curación según la fase detectada

Las tasas de supervivencia libre de enfermedad son diferentes según la fase de la enfermedad en el momento del diagnóstico. En fases iniciales, la curación de las lesiones precancerosas y los cánceres microinvasores alcanza un 95-99%. Tras el tratamiento, suele aplicarse un control estricto durante 5 años con el fin de detectar lo más precozmente una posible recaída.

Tras ese periodo, la paciente tratada pasa a un control rutinario anual.

Avances en el tratamiento de cáncer de útero

El descubrimiento del VPH y su relación con el cáncer de cuello de útero ha sido un hallazgo fundamental en la biología e investigación de los tumores. Pero también cabe destacar que se ha encontrado relación directa con los condilomas genitales (‘verrugas’), cáncer de vagina y vulva.

En esta enfermedad se han conseguido en los últimos años algunos de los avances más significativos en medicina, en especial los métodos de cribado y el descubrimiento de la relación necesaria con el VPH y la aparición de las vacunas, hallazgos que contribuirán a seguir disminuyendo la incidencia de esta enfermedad.

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